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The Hunger Games by Suzanne Collins

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3.0

Tenía curiosidad acerca de este libro. Desde que se anunció que sería película las redes ñoñas que suelo leer hacían referencia a la trilogía de novelas y así me picó el bichito. A esta altura, me dije, Hollywood debió aprender algo de los errores cometidos con otras series de novelas de las que se hizo solamente la primera película, así que me convencí que valía la pena leerlo, aunque fuera solo a modo de ejercicio.

Pues lo devoré, incapaz de dejarlo de lado apenas comencé a leer. ¿Acaso no debería ser así con todos los libros de fantasía y aventura que se pretende convertir en súper ventas? Pues lo logró. Eso no significa que sea un gran libro, ni que la historia se quede anclada como una pieza de conocimiento necesario. Al contrario, la historia, la narración y todo lo que contiene la novela (al menos la primera) existe para producir un efecto emocional y, por añadidura, una sensación de dependencia con la protagonista.

En el futuro, Norteamérica está dividido en (se supone) trece distritos, más una capital abusiva y esclavizadora conocida como El Capitolio. Los trece distritos nutren al Capitolio con su trabajo forzado y en ellos la gente muere de hambre, literalmente, mientras en el Capitolio se vive en abundancia y opulencia. Uno de esos distritos, conocido como el 13, se rebeló en el pasado y como consecuencia fue destruido.

Para celebrar esta victoria, el Capitolio instauró los Juegos del Hambre, una competencia en la que dos tributos de cada distrito (en total 24 jóvenes en plena adolescencia) deben luchar a muerte hasta que quede solo uno con vida. El objetivo es recordar a los distritos que el Capitolio manda (esa tropa de parásitos) y que todos deben pagar por lo que hizo el 13.

Y así comienza la historia, con Katniss preparándose para el día del sorteo en que se elegirá a los dos tributos para los juegos de este año. Está claro que a ella le toca jugar, pero no diré mucho más de la historia. Si quieren saber un poco más, vean el trailer de la película.

Es un relato en primera persona en el que el conocimiento y la ignorancia de Katniss, sus suposiciones e interpretaciones, su punto de vista al fin y al cabo, son lo que da fuerza al relato. La situación que rodea a los juegos es patológica e injusta, y Katniss debe usar toda su astucia para sobrevivir, aunque eso signifique mentirle a las cámaras.

Porque así como oyes, los Juegos del Hambre son televisados y la población de los doce distritos está obligada a ver cómo sus niños se matan entre sí.

La técnica del relato es inteligente, se nota que fue muy estudiada y trabajada. Junto con la presentación del protagonista, que siempre habla en primera persona, se muestra un poco del contexto de este mundo, sus habitantes, la ética y las razones que rigen sus decisiones; siempre mostrando un poco de cada cosa, nada de discursos largos ni introducciones o anexos ni conversaciones del tipo “como bien ya sabes, los Juegos del Hambre son blablablá” que usan los autores principiantes para ahorrarse el trabajo de personajes. Ni siquiera hay un mapa del territorio, gracias a Deus. Y a medida que el relato avanza, los contrastes entre los tres ambientes de la novela (el distrito 12, el Capitolio y el estadio de los Juegos) muestran la verdadera magnitud de este mundo patético.

Es un libro que atrapa, pero no lo volvería a leer por nada del mundo, de hecho no leeré las secuelas. Porque aún siendo un libro muy bien trabajado, es tan cruel y sanguinario que a ratos quería dejarlo de lado. Hay una escena [SPOILER], cuando matan a un personaje particularmente vulnerable y querible, que me cagó la onda y se me humedecieron los ojos. El objetivo de la autora está claro al introducir a ese personaje y es obvio que al final debería sobrevivir la protagonista, no ese personaje. Esa muerte desata una serie de eventos y decisiones de la protagonista. Etc…[/SPOILER] Pero me costó seguir leyendo, o mejor dicho me costó dejar el libro de lado. O las dos cosas.

De hecho veo al personaje que apenas aparece en el trailer, lo veo en la foto del casting, y me da un dolorcito de esos cuando echas de menos a alguien y sabes que no lo volverás a ver. Es una respuesta totalmente irracional de mi parte, weón, es solo un libro. Pero igual. Y por eso le prendo velitas a la autora.

Antes que vayan corriendo a comprar los libros, vean la película. En serio, si les gusta, pues los libros serán un tremendo deleite.
The Yiddish Policemen's Union by Michael Chabon

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3.0

Publicada en 2007 y ganadora de varios premios, entre ellos el Hugo, Nébula, Locus, Campbell y otros. Es una ucronía negra, donde la 2ª Guerra Mundial terminó muy distinto (la bomba atómica cayó sobre Berlín) y los judíos de Europa, la mayoría de ellos, acabaron en Sitka, Alaska, donde crearon su propio mundo y han vivido con ciudadanía prestada desde entonces.

Me costó entrar a la historia, no por su contexto sino por el lenguaje del narrador, el detective Meyer Landsman, que se la pasó toda la novela haciendo analogías y recitando metáforas que me resultaron demasiado exóticas. No es problema de la traducción y quiero pensar que tampoco es problema mío, porque leí todo el libro y no tuve dificultades con el lenguaje; Al contrario. El problema es la decisión del autor, que usa ese lenguaje de Humprey Bogart judío que cuenta chistes mientras se mete una pistola cargada en la boca. Es extraño, más apropiado para una película de género negro de bajo presupuesto y un guión que se filma tal como salió en el primer borrador.

No se confundan, la historia es tremenda, buena, absorbente, aunque a ratos confunde. Tiene ese problema constante de otros autores primitivos, que en este caso parece inevitable dada la marea de datos que tienen que desplegarse en la historia: la narración se detiene, pone pausa a la historia y aprovechar la oportunidad para contar muchas cosas acerca de otros temas relacionados. Luego vuele a apretar play y efectivamente nada ocurrió durante la digresión del narrador-protagonista.

Un judío aparece muerto en una habitación del hotel de malas pulgas donde vive Landsman. Él es el primero en llegar a la escena del crimen y se encuentra con un asesinato premeditado, un tablero de ajedrez y evidencias de que este judío probablemente es un Sombrero Negro. Con estas pistas, Landsman y su compañero Berko, que es mitad judío / mitad indio Tlingit, recorren la ciudad que huele a mojado y se siente fría incluso en verano, recogiendo pieas por aquí y por allá en el rompecabezas.

El objetivo del autor está claro para mí, dividido en dos metas: resolver el crimen (y de paso sacar algunos esqueletos del armario), y mostrarnos esta versión ucrónica del mundo judío en el que Israel no existe. En ambos casos lo logra, aunque la sensación de absorber información comprimida a presión es algo estresante.

No es Ciencia Ficción, tampoco es fantasía. Es una novela negra ambientada en un mundo de ucronía. Hay que leerlo con calma y puede que el humor procaz de los personajes (100% hollywoodense de los años 50) no sea muy agradable. La solución del crimen y la vida de Landsman en este mundo tenebroso de los judíos piadosos, son lo mejor del libro. Lo demás es un añadido necesario, aunque ya me olvidé de qué va.